sábado, 5 de diciembre de 2009

Todos santos día de muertos: pa. 68-72

“Cualquier pretexto es bueno para interrumpir la marcha del tiempo y celebrar con festejos y ceremonias…”
Aunque el mexicano quiere cubrirse con esta máscara, intenta evitar el sufrimiento de la vida, o sea el mantenimiento de este disfraz, por las fiestas. Aprovechan de cualquier oportunidad para dejar de mantener su exterior impenetrable y mostrar su intimidad. Pero si dejan que se le vean como realmente es por las fiestas, por que no por todo el año?

“…una multitud enardecida efectivamente grita por espacio de una hora, quizá para callar mejor el resto del año.”
Por la fiesta, la gente quita su máscara. Ya sabemos que los mexicanos se quedan callados por todo el año, excepto por las fiestas. Este concepto me confunde mucho. Que cosa les enardece tanto a ellos que se vuelven locos? La colectividad de la fiesta? Todos conjuntan para festejar, y tal vez el mexicano tiene más confianza en sí mismo, por ver la muestra de todos, así que todos se quitan el disfraz y gritan.

“Nuestra pobreza puede medirse por el número y suntuosidad de las fiesta populares. Los países ricos tienen pocas: no hay tiempo, ni humor.”
El lógico así lleva unas insinuaciones: que los países ricos tienen un genio sin humor, que la pobreza significa una gente más espiritual, que a los países ricos no importa la comunidad, y que los de un país rico ya están “rajados.” Todo esto me parece falso. La mayoría de los países ricos tienen tradiciones, costumbres, y fiestas al nivel de superfluo como el México. Casi todo el mundo es de buen humor, con festejos ricos y ceremonias de suntuosidad. La pobreza no significa que los ciudadanos de un país son más espirituales o encerrados. Somos todo una gente, y hay tanta diversidad por el mundo que no es justo generalizar el carácter de un país. Todos son individuos y diferentes; puede que haya gente de México que muestran su intimidad, mientras que haya gente de los EEUU que se ocultan por una máscara.

“Todas ellas le dan ocasión de revelarse y dialogar con la divinidad, la patria, los amigos o los parientes… descarga su alma.”
Por la fiesta, el mexicano puede descansar. Es su reposo en el cual que los mexicanos se abren al mundo. Por la fiesta no mantienen sus máscaras porque todos se las han quitado. Así que el mexicano puede hablar con cualquier otro sobre cualquier tema, inclusive su intimidad.

“Lo importante es salir, abrirse paso, embriagarse de ruido, de gente, de color. México está de fiesta… es como el revés brillante de nuestro silencio y apatía, de nuestra reserva y hosquedad.”
Cuando México está de fiesta, los mexicanos atraviesen una desgarradura de su disfraz. Se olvidan de su máscara, de su apariencia, de sí mismo. Todos se conjuntan y se emborrachan del caos de la fiestas. Sumergido en el brillo de la fiesta, todos se preocupan de festejos y se olvidan de mantener su disfraz. Así que la fiesta muestra la pura intimidad del mexicano, la cual que es obviamente el revés mejor.

“El exceso en el gastar y el desperdicio de energías afirman la opulencia de la colectividad.”
No estoy de acuerdo con esta aseveración. Me parece más que el gasto y el desperdicio realizados por las fiestas brillantes de México sólo afirman que los mexicanos son una gente encerrada en sí misma, que siempre busca escapar de sus explosiones interiores. Y las fiestas de desperdicio son maneras en las cuales se pueden abrir. Quieren rajarse aunque deben ocultarse, por la ley de la sociedad. No afirma que México es una colectividad de opulencia, sino que los mexicanos son una gente muy desesperada.

1 comentario:

  1. 1°: Exacto y muy buena pregunta. ¿Por qué te parece a vos que no lo hacen durante todo el año?

    2°: Quedan callados por todo el año en el sentido de que no dicen lo que realmente sienten ni comparten lo que realmente son. No se abren y no “se rajan”, ¿no cierto? Durante las fiestas, abandonan su soledad (nunca te olvides del título de esta obra—es importantísimo) y cada uno crea una conexión (aunque sea temporaria) entre él mismo y los demás.

    Lo que les enardece tanto son todas las emociones guardadas y no reveladas durante todo el año. Cada persona cubre sus emociones con su máscara escondiéndolas de los demás pero las emociones siguen ahí adentro y exigen una salida. Estas emociones pueden incluir la pasión, el amor, el orgullo, la tristeza, la frustración, el desespero, la desilusión, el rencor, el resentimiento, la impotencia, etcétera. Los mexicanos consiguen descargarse de estas emociones con las fiestas. Las emociones tienen que expresarse tarde o temprano y de una forma u otra y las fiestas mexicanas ofrecen la oportunidad perfecta para que se expresen.

    3° Creo que su lógica tiene más de una interpretación. Se puede interpretar como parece que vos interpretaste: que los países pobres son espiritualmente superiores a los países ricos. O se puede interpretar de una forma más literal. La gente de los países ricos suele pasar más tiempo trabajando (por tener el lujo del empleo) y por eso tiene menos tiempo y menos ánimo para gastar mucha energía en las fiestas. Si lo pensás bien, muchas personas de nuestro país ven las fiestas como una oportunidad para escaparse del trabajo y relajarse un poco. Las fiestas “populares” de México, al contrario, realmente “se festejan”. Como consecuencia, sus fiestas suelen ser más “suntuosas” y menos tranquilas que las de los países ricos.

    Para mí, Paz simplemente está observando que cuando más una gente vive la pobreza durante todo el año, más ganas y necesidad tiene de festejar cuando se le presenta la oportunidad.

    No es la primera vez que vos comentás que no es justo generalizar sobre el carácter de un país. Obviamente, tenés toda la razón. A final de cuentas, el mundo está poblado de individuos y cada uno tiene su propio carácter, sus propias ideas, sus propias manías y hasta su proprio idiolecto. Igualmente, en El laberinto de la soledad, Paz se propone estudiar, analizar y describir el carácter nacional de México. Para hacerlo bien, tiene que estar dispuesto a reconocer diferencias generales entre, por ejemplo, los mexicanos y los estadounidenses o entre los países pobres y los países ricos. Esto no me parece injusto sino difícil y sumamente complejo. Paz se mete en el laberinto. Las diferencias entre países existen tan seguro como existen entre personas. Como Paz menciona en el prólogo, tarde o temprano todos nosotros nos preguntamos, “¿Quién soy yo?” Paz simplemente está reformulando la pregunta en el plural: “¿Quiénes somos nosotros?”

    4° Sí, pero creo que Paz está diciendo que el mexicano se comunica a través de la fiesta. No tiene que poner en palabras lo que tiene guardado adentro. Se expresa a por medio del baile, del grito, del amor, de la pelea, etcétera.

    5° Exacto.

    6° ¡Interesante! Voy a tener que pensar esto un poco más. Lo podemos charlar.

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