jueves, 28 de enero de 2010

De la independecia a la revolucion parte 2

1. Según Paz, “el que abandonaba el calpulli o dejaba de cultivar las tierras que se le asignaban, perdía el derecho de participar en la propiedad comunal” (172).

Este hecho histórico tiene resonancia en la actual cuestión global de la reforma agraria. Hoy en día, muchos países (y especialmente países latinoamericanos) están contemplando distribuir entre los campesinos las tierras improductivas para que éstas vuelvan a la producción y para que los campesinos vuelvan a ganarse su fuente de trabajo. Tomando en cuenta lo que dice Paz en este capítulo, ¿le parece a Ud. justo que las tierras le sean expropiadas a sus dueños y se les entreguen a los campesinos si los dueños no las están cultivando? En su respuesta, considere los conceptos de la propiedad privada y la propiedad comunal.


Me parece que justo que las tierras le sean expropiadas a sus dueños para que se les entreguen a los campesinos. Pero también hay que considerar la idea de la justicia y el concepto de si es realmente posible reclamar o adueñarse de la tierra.


Hoy día, en los países latinoamericanos, existe la cuestión de quien merece la propiedad y los derechos de habitar una tierra. Los indígenas han vivido en estas tierras latinoamericanas hace muchos siglos. Pero la llegada de los conquistadores totalmente cambió la sociedad de esta región. Con esta llegada, también llegó la empresa de la tierra, o sea la idea que la tierra es algo comprable. La tierra se volvió de una cosa comunal a una cosa privada. La existencia de los calpullis hace eco de esta idea; al principio, se compartía la tierra, era algo de la comunidad. Pero cuando llegaron los españoles, impusieron sus propias formas de vivir, o sea una nueva sociedad. Y en esta sociedad, la propiedad de la tierra no fue una parte de la comunidad, sino algo privada. Fue así que la gente se adueñó de la tierra. Los derechos fueron comprables en lugar de ser innatos o inherentes. Y en el mundo colonial, como hoy día sigue siendo en su mayor parte, la tierra fue la fuente de trabajo y la forma de ganarse de la vida. En este mundo de los conquistadores, estar sin tierra fue igual a dejar de existir.


Por eso me parece que este dilema actual es más que una pregunta de desarrollar un país por el modo de expropiación. Es una cuestión de ideología. Con este choque de cultura, o sea con la llegada de la sociedad española a la vida indígena, surgió el problema de la propiedad. ¿Se puede comprar a la tierra? ¿Quien puede asignar estas leyes y estas reglas de la propiedad? A mí me parece que no es justo que llegara una gente a una tierra nueva y que impusiera su propia sociedad. Los indígenas no son los dueños de la tierra, porque la tierra solo existe; no es hecha por el hombre, sino por el Dios o la naturaleza. La tierra debe ser expropiada para que todo el mundo pueda llegar a una autosuficiencia, y para que juntos realicen una autarquía. Así se parece a una cuestión de ideología, pero la verdad es que no es; la tierra es algo que sugiere una sociedad de hombres que comparten. La tierra es toda conectada, y así debe ser un hombre a su prójimo. No es el Marxismo sino la naturaleza.


No creo que la sociedad impuesta por los españoles fuera algo equivocada o sin razón, sino que se realizó y floreció porque el mundo considerado ser “civil” ya se parecía así. Pero a mí me parece que es mejor regresar a las raíces del ser humano. Ni importan las niveles sociales, ni importa el dinero. Por la expropiación, la vida se vuelve al pasado. (Por esta razón, se puede decir que revoluciones como la del Socialismo en Rusia fueron vueltas a la historia.) La expropiación exige un cambio de sociedad. Por expropiar a los campesinos las tierras que han cumplido muchos años sin cultivación, todos se vuelven más iguales. La revolución mexicana se fundó por esta idea de igualdad. Esta idea vacía provocó a la revolución, y la igualdad seguía siendo sólo una palabra. Pero por expropiar las tierras así, el país regresaría al pasado, al calpulli de los indios. Paz ha dicho que México no debe rechazar a su historia, sino que debe abrazarla, acariciarla. La historia mexicana deja que los mexicanos logren su igualdad, porque la expropiación antigua de las tierras es una forma de hacer más igual la vida.


Por supuesto, será muy difícil cambiar toda la sociedad para que se parezca más a esta idea de igualdad. Pero me parece buena idea que las tierras sean expropiadas. Así la gente volvería a su pasado y viviría una vida más justa e igual.

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