1. “Por eso, Alba creció con la idea de que la normalidad era un don divino” (168). Está de acuerdo con este punto de vista?
Alba cree ser normal por haber estado criado en un mundo separado de la realidad. La casa de la esquina es el antitesis de la normalidad. Para alguien como yo que está leyendo el libro, está muy evidente que cada personaje en la familia Trueba es un ser único. Se puede decir que muestran la diversidad chilena, pero son indudablemente manifestaciones extremas. Esteban Trueba es el patrón arquetípico. Su esposa se parece a un hada clarividente. Allende la caracteriza así para mostrar una niña relativamente normal en un mundo de caos relativo. Por ser normal, existe como el partido sin comentarios sobre la sociedad chilena actual. Sus parientes demuestran las opiniones variantes de los chilenos. Y por supuesto, criada con esta gente como representación de la vida regular, Alba cree ser normal. Y comparada a su familia, sí así es, pero en la sociedad chilena, no lo es.
Toda su familia le ha contado a Alba que es ella una chica del cielo, con buena fortuna gracias a los significados de las estrellas. La gracia del cielo le presenta a Alba el sentimiento de que está bendita con el don de la normalidad porque su familia anormal le dice que lo tiene. Pero realmente, por la locura inmensa de sus parientes, Alba es solamente menos rara. Por eso, a pesar de su enajenación de la sociedad común, va a creer ser normal y va a creer que su mundo es uniforme. Con esta buena crianza, sí ser normal es algo bueno, pero es un caso único. Su normalidad es por estar sola en su mundo irreal, y solo existe debido a su situación.
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